dilluns, 30 de novembre de 2009

CAMINO 1: EL DE DON ANTONIO

Aunque esté pasado de moda (todo está pasado de moda, de hecho) me sigue gustando mucho Antonio Machado. Siempre me gustó. Al principio era su descripción extraordinaria y evocadora. Más tarde su poesía más intelectualizada. Pero cuando Don Antonio llegó, llegó para quedarse.

Un camino es siempre fascinante. Es el punto de partida hacia alguna parte. Representa la promesa de alguna forma de vida, con todo lo que implica vida. Me gustan especialmente los caminos de tierra, caminos bien delimitados, que no sean difíciles de transitar, que muchos pasos anteriores a mí hayan trabajado a fondo. Que aporten buenas vistas, aire fresco, el verde de los árboles y el celeste suavísimo del cielo. Es decir, el camino machadiano por excelencia. Con su actualización del tópico del homo viator cuando nos recuerda que...

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Tán fácil, tan tópico, tan gastado que hasta da vergüenza reproducirlo en el blog. Pero no son las únicas referencias de Don Antonio al camino. Me acuerdo de los "caminos de la tarde" de los Campos, soñados por el poeta, de los "grises alcores", de las "cárdenas roquedas", de tantos otros sintagmas de evocación intensísima.
Con la excusa de hablar de los caminos acabo hablando de Don Antonio. Ese Don Antonio "Manchado" que decían sus alumnos (tanto fumaba, y tanta ceniza llevaba encima), el del "torpe aliño" pero la coherencia y la valentía intactas. Gran Antonio Machado que tuvo, sin embargo, tan triste y mala suerte en los afectos. Primero fue Leonor, de boda temprana y muerte rápida (escandalazo en la época, aunque luego nos vendieron que de escándalo nada). Y más tarde esa impresentable Guiomar que no se merece el nombre poético, que debería ser sólo Pilar a secas. Catolicísima Pilar. Beatísima Pilar. Aprovechada Pilar. Sosísima Pilar. Franquista Pilar. Insoportable siempre Pilar Valderrama.
Queda la poesía de Don Antonio, naturalmente. Y queda el mito. En mi caso tengo pendiente acercarme a Colliure para dejar una piedra, como se hace en el desierto o como hacen los judíos. Una piedra que simbolice la naturaleza, aunque sea en su estado inerte. Que simbolice el respeto.
Si quería hablar de caminos el primer lugar le correspondía a él.

re

divendres, 27 de novembre de 2009

¿DE QUÉ ESTÁ HECHO EL MUNDO?

Desde que Stalker comentó mi tendencia a traer postales y comentarlas que me tomo aún más en serio mi cometido. Al principio pensé que se me condenaba (o definía) a un trabajo tan epidérmico como retratar el mundo y presentarlo sin grandes alharacas. Pero luego me conformé diciéndome que la mirada implica categoría estética y moral (Mariel, en el mismo post, me dio la razón, gracias), y que a la postre una postal pensada es un puntito, aunque no sea un puntazo. Y como me gustan las cosas discretas y sin mucho ruido, me conformé. Y asumí mi papel de trajinador de postales.

Hoy traigo cinco postales. En realidad son la misma, pero me mola el perspectivismo. Las lecturas simbólicas las dejo para quien quiera. Tampoco es obligatorio hacerlas. Es lo bueno que tienen las postales, que no obligan.
En mi reciente visita a Bruselas disfruté de los meritorios museos de Arte Antiguo y Arte Moderno. En realidad son uno, comunicados por una pasarela. En el vestíbulo del Antiguo podía verse la bola del mundo. Me llamó la atención y quise acercarme. No era el único, como puede observarse.
Me pregunté cuál era la materia prima de la bola, lo cual equivalía en cierta forma a preguntarme sobre la materia prima del mundo.
Quizás la postal de hoy tiene parte de razón. Quizás la tenga toda. O quizás no...

re

dimarts, 24 de novembre de 2009

RACONS (VII): CHELSEA MARKET

En el barrio de Chelsea, en uno de los corazones de la capital del mundo, se levanta el que es mi mercado favorito. Yo, que vivo en una ciudad de mercados, me sorprendí y enamoré de un mercado tan poco corriente, al menos desde nuestra óptica. En una nave de ladrillo que evidencia su pasado fabril un gran pasillo en la planta baja acoge desde tiendas de lechugas y demás verduras hasta selectos espacios donde se venden los mejores vinos de importación y que cuestan un riñón. El suelo es brillante, de madera pintada y fragmentos de metal, como una plataforma fría y acaso futurista; la decoración muy americana y funcional; un chorro de agua baja del techo y se estrella en un pozo poblado de piedras de río (quizá del vecino Hudson o del EastRiver con el que comparto nombre). Y a medio recorrido, en un espacio más amplio, un grupo entre el jazz y el foxtrot ameniza las compras de las maris new yorkers y de los paseantes con sesiones muy inspiradas. Entre lechuga y pescado el público se sienta y disfruta del concierto (aunque los personajes de la foto de abajo no se parezcan a mis vecinos). The Chelsea Market supone en cualquier caso una huida del socorrido deli, tan práctico pero tan impersonal.

re

dissabte, 21 de novembre de 2009

BURROS Y CONEJOS

Además de por otros motivos un blog resulta útil porque, como en una charla de café reposado, de repente alguien desliza una película o una novela. O un museo. O una idea. Como la película que en mi entrada sobre los burros que ríen comentó Mariel Manrique: Au hasard Balthazar. Curiosamente tenía la película bajada en mi disco duro portátil (de un tera, ni más ni menos, que se sepa que estoy en el vértice tecnológico) y como en tantos otros casos la peli esperaba la ocasión propicia. La ocasión propicia para la historia del burro triste llegó con el comentario de Mariel.

Porque es efectivamente la historia de un burro triste, tan triste como todos los burros del mundo (por eso reivindiqué al burro sonriente), que ve pasar la vida y ve llegar la muerte, que entre itinerarios diversos (también él, como Lázaro de Tormes, es criado de muchos amos) observa la desolación con sus grandes ojos tristes y escucha el ruido molesto de la vida con sus orejas oscilantes. Y la tristeza del burro se extiende por todas partes. Porque a veces en la vida sobran algunos burros, la verdad, y no me refiero ahora a los de cuatro patas.
Y puesto que de animales hablamos comento que vi también el otro día un documental portentoso: Rabbit à la Berlin. Con motivo de la conmemoración de los veinte años de la caída del muro de Berlín se ha presentado este documental, creo que televisivo y creo que también nominado a los óscar. Como se sabe el muro de Berlín era en realidad dos muros: uno en la parte occidental, otro en la oriental. Entre ambos, una franja de tierra de más de doscientos quilómetros circulares donde los soldados del bloque del Este custodiaban la frontera. En esa franja estaban situadas alambradas, zonas de minas, caminos para poder patrullar en coche. Esa franja era un círculo enorme que rodeaba Berlín y que estaba habitado por miles y miles de conejos que vivían en esa aparente libertad entre dos muros. Cuando el muro cayó los conejos se asomaron y decidieron invadir occidente. El documental es un aconsejable ejercicio histórico divertido y lúcido, con abundantes imágenes, absolutamente recomendable.
(Y acabo como empecé; hablando del valor de los blogs y del consejo que el pájaro me trajo desde la China. Porque hay otro consejo extraordinario, el que emeygriega me hizo a propósito de El honor de las injurias, excelente documental sobre el anarquista Felipe Sandoval. Pero de ese trabajo hablaré otro día)

re

dimecres, 18 de novembre de 2009

PARETO, IMPOSTORES Y PERVERSOS

Se amontonan las entradas previstas, las películas, los libros. Parecerá que vivo de renta y que tento todo el tiempo del mundo. Quien me conoce sabe que no es cierto. Pero como en el blog diversifico temas, algunos se amontonan. Para darles salida tres consejos bibliográficos que, cada uno en una medida diferente, resultan muy particulares.

Por un lado un libro que presenta una teoría que yo desconocía por completo: el llamado Principio de Pareto o regla del 80-20, estudiada y aceptada ampliamente. Según este principio el mundo, y todos los mundos que contiene, pueden dividirse en dos bloques (no es seguramente el mejor sustantivo que podía encontrar), uno de los cuales se sitúa en torno al 80% y el otro al 20% (naturalmente las cifras son orientativas, en algunos casos se convierten en 90-10). Esta teoría está teniendo aplicaciones a nivel económico, logístico, comercial, control de calidad o informático (según las pruebas de Software el 80% de fallos son producidos por un 20% de software mientras que, en proporción, el 20% restante de errores son producidos por el 80% que queda). Faltaba poco para que alguien aplicara Pareto a la vida diaria: se hizo. O a los juegos de azar. O que Pareto sirviera, como les sirve a algunos, para explicar y probablemente justificar el mundo (esta teoría del 80/20 abre textos ensayísticos sobre la globalización... cualquier cosa puede justificar la barbarie, ya lo sabíamos).

He dicho al principio que este verano me topé con un libro que aplicaba esta teoría a la vida cotidiana. El título no dejaba espacio para la duda. Uno de esos títulos horribles de los libros de autoayuda: Mejora tu vida con el secreto del 80/20, de Richard Koch, segunda parte de El principio del 80/20. El 20% de la población, por ejemplo, tiene el 80% del poder mientras que el 80% de personas tienen el 20% de recursos. No se mojan, nadie dice si está bien o mal: es una teoría descriptiva, por tanto sumamente posmoderna. Enviamos el 80% de nuestros mails a un 20% de los contactos. El 80% de las ventas las realizamos en realidad a un 20% de nuestros clientes. El 80% del trabajo válido lo realizamos en el 20% de nuestro tiempo. Reforcé una idea general que ya existía. Como en todo, uno le saca su teoría aprovechable. Como tampoco es demasiado profundo y en absoluto comprometido lo olvida luego y se busca otro libro.

Por ejemplo Famosos impostores, el encantador ensayo del padre de Drácula Bram Stoker. Un ensayo sobre la impostura, otra forma de vampirismo como recoge el crítico de Revista de letras. Un texto muy divertido en el que se cuentan varios casos que el autor se esfuerza en demostrar reales aunque aparecen con una pátina muy literaria. Un libro ameno, de esos que se leen sin demasiado esfuerzo cuando el sueño te vence. Pero tiene ese punto de hacerte pensar sin darte cuenta: la virtud de que otros piensen por ti y tú puedas aprovechar algo.

Y puesto que de impostores hablamos cito otro libro más sesudo que el de Stoker. Se trata de Nuestro lado oscuro: una historia de los perversos de Elisabeth Roudinesco. Un ensayo muy lúcido sobre lo que durante muchos años se ha considerado el no va más de la perversión, concepto variable como la historia misma. Desde los místicos de la Edad Media hasta los perversos terroristas actuales pasando por el divino Marqués, los exaltados de la guillotina o los médicos nazis. El catálogo es variopinto y el análisis no se circunscribe a casos históricos. ¿Es nuestra sociedad perversa? ¿Es más perversa en tanto más quiera erradicar la perversión con los sistemas a que nos tiene acostumbrados? Un análisis interesante e, incluso en sus pequeñas trampas, muy bien elaborado. Verdaderamente aconsejable. Y basta por hoy.

re

dilluns, 16 de novembre de 2009

MIRADES (IV): L'IRRADIADOR DEL PORT

re

dissabte, 14 de novembre de 2009

REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

(Recuerdo que en 2004, el año en que el PP perdió el gobierno español tras mentiras, censuras y episodios bochornosos este partido se presentaba a las elecciones que perdió prometiendo una regeneración democrática. Sin ningún empacho. Los críticos se preguntaban si tan tocada habían dejado la democracia para que ésta necesitara una regeneración profunda a sus propios ojos. Bromas aparte, lo cierto es que seguramente, a la luz de recientes episodios de corrupción a la española, sí que va siendo necesaria una efectiva regeneración. El siguiente es un comentario que dejé en el blog de un amigo y compañero de trabajo, ex regidor en el Ayuntamiento de Santa Coloma en épocas de menor efervescencia general y sin embargo honesto)

"Cuando en anteriores citas electorales la participación a nivel español o catalán fue escasa los políticos, todos, dijeron que se iban a analizar pormenorizadamente los motivos. Nos estaban mintiendo a la cara una vez más. Nadie analizó nada, o muy pocos. Si se hubiese llevado a cabo un análisis riguroso se hubiesen propuesto medidas. No he sabido de ninguna. No la hubo. Una vez repartido el pastel todo continuó igual.

Es por eso que no me molesta tanto que haya una minoría que chupa del bote. Es algo tan inevitable de la especie humana... Lo que más me indigna es la connivencia del resto de políticos, las nulas ganas de solucionar el problema, de ser severos, de terminar con comisiones, con chupópteros, con corruptelas.

Vendrá otra cita electoral, la participación volverá a ser escasa y saldrán los políticos a decir que van a analizar detalladamente los motivos y a proponer soluciones. Y claro, a algunos se nos va a subir la bilirrubina. Porque comenzamos a estar hasta los mismísimos de que se nos tome impunemente el pelo."

(Mi apuesta pasa por un sistema que contabilice de forma efectiva el voto en blanco para que este tenga su traducción en el reparto de escaños. Actualmente voto blanco equivale a abstención: beneficia a los grandes. ¿Se imagina alguien un Parlamento o un Congreso con cincuenta o setenta escaños vacíos en el momento de la inauguración de la legislatura? Quienes seguro que no quieren imaginarlo son los propios partidos, ninguno, porque ya se sabe que escaño ocupado significa dinero que entra... Sin embargo, me parece una propuesta tan razonable...)

re

dimecres, 11 de novembre de 2009

ANTOLOGÍA PERSONAL (IV): KAVAFIS SIEMPRE

("Las grandezas teme" nos aconseja el gran Kavafis. Y para ilustrarlo nada mejor que la advertencia que Artemidoro hizo a César y que este no quiso escuchar durante los Idus de marzo.
La grandeza te insensibiliza. La grandeza hace que acabes no escuchando. La grandeza te vuelve seco como una tierra árida. La grandeza te roba la humildad, la frescura, la curiosidad. La grandeza teme, oh alma. Me pregunto siempre por qué siento ese vínculo tan vivísimo por Kavafis. Entiendo sus mensajes a la primera; es decir, los entiendo instintivamente. Y ese discurso me resulta familiar, y la ideología que transmite me resulta propicia. Es una ideología eminentemente humana, con sus miserias y sus grandezas. El gran Kavafis, ese poeta lírico y narrativo a la vez, es el gran exponente de eso que mal hecho resulta tan engorroso que es la poesía moral. Aunque en ocasiones, en el caso del poeta griego, resulte tan absolutamente inmoral. Al menos para la sosa raza de los bienpensantes.
Porque si hay una moral pacata y aburrida hay también una moral de la vida y de la generosidad. Esa es la de Kavafis. Por eso nos gusta: porque leyéndolo nos sentimos menos solos.)


"IDUS DE MARZO
Las grandezas teme, oh alma.
Y si vencer tus ambiciones
no puedes, con cautela y reservas
síguelas. Y cuanto más adelante vayas,
sé más observador, más cuidadoso.
Y cuando a tu apogeo llegues, César ya;
cuando tomes figura de hombre famoso,
entonces cuida especialmente al salir a la calle,
dominador insigne de séquito acompañado,
si acierta a acercarse, desde la multitud
algún Artemidoro, que lleva una carta,
y dice apresurado "Lee esto inmediatamente,
son cosas importantes que te interesan",
no dejes de detenerte; no dejes de postergar
cualquier conversación o tarea; no dejes de apartar
a las variadas personas que te saludan y se prosternan ante ti
(las puedes ver más tarde); que espere incluso
el Senado mismo, y conoce al instante
los graves escritos de Artemidoro. "

re

dilluns, 9 de novembre de 2009

LOS BURROS SE RÍEN

(Y que nadie le busque la lectura moral)

re

divendres, 6 de novembre de 2009

BARCELONA REVOLUCIONARIA

Cuando el pasado mes de abril Ana Rodríguez Fischer hablaba en su blog del libro Barcelona rebelde me sorprendí por la "casualidad" ya que yo me encontraba leyendo el mismo libro. En cuanto comencé a leer la entrada de Ana descubrí que, en realidad, no se trataba del mismo libro.

El de Ana era Barcelona rebelde, que a raíz de su blog leí también divirtiéndome mucho. El que estaba yo leyendo en abril de este año era el otro, La Barcelona rebelde, y es de este último del cual quiero hablar ahora. Apuntar tan solo que tanta rebeldía barcelonesa en abril del 2009 no hacía más que preparar la efeméride que iba a llegar en julio, el aniversario de tanta iglesia quemada, de tanto convento convertido en ceniza, y de tanto cura y tanta monja caídos con sus edificios emblemáticos en aquella semana que se decidió calificar de trágica. Pero ya hablé de todo ello (en dos entradas, una y otra), y ya lo justifiqué también. Vuelvo a la Guía de una ciudad silenciada, que tal es el subtítulo del libro del cual me ocupo.
Tras unos capítulos iniciales recorriendo la trayectoria revolucionaria de mi ciudad el libro se convierte en una verdadera guía. Barrio a barrio se van recorriendo los puntos calientes de la actividad rebelde. Un pequeño mapa inicial fija esos puntos. A los espacios evidentes y sabidos (Montjuïch, la Canadiense, la Maquinista, la España Industrial, el Camp de la Bota, las Ramblas, la Modelo) se suman otros menos conocidos (en el Parque Güell, por ejemplo, tuvieron lugar en 1977 las Jornadas Libertarias promovidas por la mítica revista Ajoblanco; diferentes espacios okupados como Kan Pasqual, en Collcerola, el Cine Princesa o la Kasa de la Muntanya, en el Guinardó; o barrios periféricos con luchas emblemáticas como Roquetes o la zona del Besós). También personajes, desde los más evidentes (Ferrer i Guàrdia, Facerías, el noi del sucre, Lola Iturbe, Durruti, Andreu Nin o Jean Genet) a otros que sorprende que tuvieran algún tipo de relación con Barcelona, o en algunos casos uno había oído hablar pero había olvidado (Emma Goldman, verdadera gurú anarkista; Arthur Cravan, el boxeador-desertor o Teresa Claramunt).
En tiempos en que lo más destacado de Barcelona es el hotel Vela y el personaje más comentado un Félix Millet forrado y protegido, resulta edificante recordar que existe otra historia y que, a pesar de los pesares, está en ésta.

re

dimarts, 3 de novembre de 2009

DOCUMENTALES: CAPTURANDO A LOS ABUELOS

Hace años vi una película que me sorprendió tanto que a veces me regresa en forma de sueño o pesadilla. Es la versión pretérita, real y violenta del invento del Gran Hermano. Una familia norteamericana convertida en una impostura teatral: de la ficción de la familia ejemplar a la ficción de la realidad. Se trata de Capturing the friedmans. Un documental del año 2003 que cuenta la historia de una familia normalísima (desde el punto de vista norteamericano): vecinos ejemplares, patriotas ejemplares, ciudadanos ejemplares. De misa dominical. Formas impolutas en todos los sentidos. Conservadores naturalmente. De los que se escandalizan por la más mínima forma de heterodoxia. Unos WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant) como Dios manda. Sólo se permiten una excentricidad: tienen una cámara de cine doméstico con la que registran todos sus momentos familiares. Se podría pensar que eso es muy propio de muchas familias; hasta la obsesión como los Friedmans seguro que no.
De repente un día estalla el escándalo. El padre y uno de los hijos. Ambos son detenidos por abusos sexuales a algunos menores a los que daban clase de informática. El mito (pequeño, local) naturalmente se viene abajo. Cambia todo. Todo menos su sempiterna fijación por el cine doméstico. Convierten su dolor y su rabia en un dolor y una rabia filmados. Y la cosa llega hasta el momento en que el hijo sale de la cárcel, trece años después. Acude la madre a buscarlo. Acude otro hermano. Y acude la vieja cámara familiar. Los Friedmans a esas alturas han asumido impunemente que más que una familia al uso no son otra cosa que los protagonistas de un viejo documental cinematográfico.


Uno de los documentales que he visto recientemente es Corazones rebeldes (Young at heart), de hace un par de años. Me he reído y emocionado con esta película. Un grupo de ancianos de más de setenta y cinco años participan activamente en un coro que adapta viejas piezas de rock bajo la batuta de un director enrollado. Se puede ver la evolución de los ensayos: desde el lógico caos inicial a un resultado más que notable. Pero el documental no se sustenta sólo en la música de los abuelos, sino también en sus propias vidas. Siempre es un placer escuchar a un abuelo que tiene cosas que decir: sus experiencias simplifican muchos de nuestros planteamientos haciéndote pensar que probablemente la vida sea algo mucho más sencillo. Los abuelos pletóricos de vida vivida te cuentan, te cantan y algunos se mueren. Y la muerte, aunque natural, asoma en la película con su enérgica carga de injusticia y de dolor. Cuando los títulos de crédito despiden a los actores-cantantes van desfilando los muertos como en una vieja Danza de la muerte. Pero acabas con una sonrisa porque el vitalismo y el intenso Carpe Diem se imponen, sin duda alguna.

re