Hoy abandono el blog EastRiver pero EastRiver sigue en otro blog: El far de Maians.
La Iglesia habla siempre para ilustrarnos y advertirnos. Cuando el honorable vicepapa cardenal Bertone advirtió hace unos meses del gran peligro de los gays, pues es bien sabido que son todos unos pederastas, lo hizo con el mismo espíritu generoso con que la OMS quería vacunarnos a todos en octubre. Habrá algún listo que pensará, con esa malicia que se gastan algunos, que se trataba de dar una vuelta de tuerca más a esos intentos de siempre de la Iglesia de criminalizar a los gays. No era eso, naturalmente que no era eso. Era advertir a padres y madres bienintencionados para que no dejen nunca a sus retoños en manos de gays porque la tienen muy larga, la mano. Según los datos de la Iglesia la mayoría de gays son unos pedófilos rematados. Tienen pruebas: algún científico católico lleno de buenas intenciones y mucha inteligencia práctica habrá hecho algún estudio. Les creo, claro.
Yo les haría caso: ya sabemos que la Iglesia siempre suele tener razón. Atención a la proclama: ningún niño en compañía de gays (la versión lesbiana también la evitaría, francamente, que son muy poco cuidadosas y menos delicadas, por algo algunos las llaman camiones). Retiraría naturalmente a todos los niños o adolescentes que pudieran tener algún maestro o profesor gay. Y rezaría por la conversión sexual de esos descarriados. Pero lejos, lejos, que hagan la conversión bien lejos. El cómo no es difícil: ese otro adalid de la modernidad moral que es Evo Morales habló ya de los pollos (¿o quiso decir pollas?). Que como sabe la Iglesia desde hace siglos y Evo desde hace un poco menos, los gays son un peligro público y una vergüenza. (En eso al menos las izquierdas y las derechas siempre han estado históricamente de acuerdo).
Con las noticias recientes de Merkel y sus recortes alemanes he pensado que seguramente muchos estados se apuntan a la excusa fácil para recortar a gusto y poder jusificarlo. No me creo casi nada, la verdad (aunque sí que es cierto que he celebrado que aquí no gobiernen las derechas, o al menos no las derechas duras, que uno ya no sabe, pues intuyes que con una cierta sensibilidad social la sangría no es tan aparatosa como sería si mandasen otros con menos manías).
Un Lipdub (de "doblaje de labios") es un vídeo realizado generalmente en plano secuencia en que los participantes hacen el playback de una canción respetando una coreografía muy estricta. Es algo que tiene algún punto en común con el Flashmob, aquella puesta en escena en que un grupo de gente que teóricamente no se conoce se pone a bailar, a veces a cantar también, mientras son grabados por una cámara. Hablé del Flashmob en una entrada mía de este mismo blog.