Las horas vivas, las horas muertas
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Cayo Tito Sulpicio se rascó la barbilla cuando le presentaron el invento
que había encargado. Su envergadura le abrumó. Se movió en torno a aquella
o...
Fa 8 hores


1 comentari:
Y QUE NO ME DIGAN QUE, FRENTE A LA GRISALLA METÁLICA DE LAS PERSIANAS CERRADAS, ESOS GRAFITTIS (AL MARGEN DE LA LETRA) NO APUNTAN LA PUGNA POR LA VIDA.
La pena es que no pongan eldebido copyright, porque hay que ver cómo los "publicistas" se los paropian indebidamente.
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