(Grito de lobos es un blog colectivo cuya misión es recoger y dar forma a nuestros gritos. El que sigue es un nuevo grito mío en los lobos. Salió el viernes 29 de enero. Pueden verse los comentarios en la entrada original.)Cuando en los años 80 Pedro Pacheco, alcalde de Jerez, dijo que "La justicia es un cachondeo" levantó una polvareda inusual. Se descubrió entonces que en democracia hay cosas que no se pueden decir. Y se descubrió también entonces que la opinión negativa sobre la justicia, aunque no se pudiese pronunciar en voz alta, era más extendida de lo que se pensaba.
Pero fíjate que yo sigo pensando hoy que la justicia continua siendo un cachondeo monumental. Habría infinitos ejemplos que ilustrarían esta máxima tan mínima. Pero no me pondré a hablar de escándalos políticos que quedan impunes porque el tema ya cansa. Hablaré de otra cosa que admite todavía menos discusión. Porque en política siempre te pueden acusar de parcial, y lo que para unos es claro como la luz del mediodía para otros no tanto. Así pues, dejemos hoy la política y centrémonos en otro tema.
Hace una semanas, durante mi incursión al barrio donde viven mis padres, en lo que yo llamo la visita semanal, entré en la selecta pastelería de la zona justo cuando salía un señor agarrado del brazo de su señora esposa. Era un señor mayor, elegante, con una enorme prestancia. Le miré sorprendido... Él, que se dio cuenta, me miró claramente por encima del hombro. Aquella cara... Busqué en mi mente pero no supe de quién se trataba (siempre he sido muy torpe con la memoria visual). La dependienta se debió de dar cuenta porque me sonrió y me dijo confidencialmente:
- Es el señor Millet. Viene cada tarde a tomar su chocolate con su esposa. - Y añadió convencida - Es un señor encantador.Miré hacia afuera y lo vi cruzar por el paso cebra, agarrado al abrigo de pieles de su señora, con la otra mano en el bolsillo de su carísimo abrigo y con un pañuelo de seda de cachemir anudado en el cuello. Se cruzaron con una señora que les miró, les sonrió encantada y les dijo algo (no un insulto barriobajero, que es lo que sin duda merecerían). Vistos desde atrás parecían un par de abuelitos millonarios y sin embargo encantadores.
Para quien no lo sepa el señor Féliz Millet es el ladrón confeso de una cantidad nada despreciable: 3,3 millones de euros. No contento con ese dinero robado ha confesado también que pagó con fondos de la Fundación cultural que presidía varios viajes alrededor del mundo y reformas en su segunda residencia. No tuvo empacho en organizar la boda de su hija en una instalación pública que cerró a cal y canto para uso y disfrute privado (boda que por cierto pagaron sus consuegros). Su mano derecha, otro pájaro que volaba alto ("el senyor Montull, dels Montull de tota la vida"), también se aprovechó, y la hija del pájaro ("que n'és de maca la Gemma Montull"), y el novio de la hija del pájaro que, viendo que los vientos soplaban a favor, decidió hacer una reforma a fondo en su casa a cargo de la partida de cultura. Y cuando el órgano musical del Palau de la Música, dependiente de la Fundación presidida por el señor Millet ("dels Millet de tota la vida") se estropeó incentivó una colecta para su reparación. Muchos ciudadanos anónimos que aman la música y las instalaciones artísticas de la ciudad donaron su dinero. Él, Millet, lo que donó es un ejemplo horrible. Cuando me vengan a pedir una ayudita para cualquier instalación del barrio, de la ciudad o del país les daré con la puerta en las narices: están consiguiendo entre todos que no me crea nada.Veamos. ¿No ha estado nunca encarcelado el señor Millet? Nunca no. Lo estuvo. En 1984 porque ya entonces se dedicaba a lo que más le gusta. Sería fantástico poder viajar en el tiempo, irnos hacia 1984 y esperarlo a la salida de la cárcel Modelo. ¿Quién iría a buscarlo a la cárcel el día de su salida? ¿Algún familiar? ¿Acaso algún político? Es previsible que no cogió el metro ni el autobús. Porque Millet es miembro de una barcelonesa familia de rancio abolengo ("de tota la vida"). Su padre, honorable promotor cultural (qué miedo) presidió también el Orfeó Català, creado a su vez por el tío del padre. Nuestro protagonista no es, como se ve, un don nadie. Los don nadie no llegan nunca a presidir fundaciones culturales.
No sabemos quién fue a recogerlo a la cárcel en aquel lejano 84. Sí sabemos que haber robado no supuso problema alguno para que volvieran a confiar en él. ¿Le debían acaso algún favor? ¿Había dejado dinero generosamente a algún partido político en aquellos primeros tiempos de nuestra democracia? Los Millet siempre han sido democristianos, cercanos a la órbita de Unió (de CIU), pero ya sabemos luego que la ideología no ha condicionado nunca la vida de Millet. Más tarde se supo que dio dinero para paliar deudas de partidos no afines a su ideología. Alguien, o mejor, todos, volvieron a confiar en Millet y así este pudo seguir robando.
Quien lea esto pensará que me estoy quejando de la existencia de seres perversos como del que hablo. Pues no. Mi queja es evidente: el robo de partidas de dinero público, sea de educación, sea de sanidad, sea de cultura es una lacra que nos afecta a todos. Pero mi queja fundamental en este caso es contra la justicia. ¿Cómo es posible que uno pueda robar más de quinientos millones de pesetas y que no le ocurra absolutamente nada? ¿Cómo es posible que uno pueda robar quinientos millones y no ser llevado ante la justicia hasta casi seis meses después? ¿Cómo es posible volver luego a casa como si tal cosa? ¿Cómo es posible convertirse en el mayor chorizo catalán del momento y que no ocurra absolutamente nada? ¿Y cómo es posible que la justicia reivindique que todo se está haciendo bien?
No entiendo de derecho. Menos de lo que pensaba incluso. Pero mi indignación es radical, visceral, se transforma en odio, en rabia, en grito de lobos descomunal. ¿Qué intereses ocultos hay en este asunto? ¿Qué políticos o jueces están contribuyendo a tapar lo que ya no se puede tapar? ¿Por qué la gente no se tira a la calle armados con piedras y adoquines dispuestos a romper los cristales de todos los juzgados e instituciones varias que nos están tomando el pelo de forma tan miserable? ¿Por qué el mayor chorizo confeso se toma su chocolate en una pastelería cara, la gente le saluda encantada y él te mira con la superioridad de los inmunes? ¿Está loca esta sociedad? ¿Nos estamos quitando todos la careta y ya da igual? ¿Es cierto que es peor robar un suavizante que hacerte millonario a base de dinero desviado? ¿Es cierto que nos hemos rendido a la evidencia de que el mundo es de los tramposos? ¿Se ha llegado alguien a creer que la justicia realmente funciona en este país? ¿Soy el único cabreado hasta la médula por tanto hijo de puta suelto?