Un camino es siempre fascinante. Es el punto de partida hacia alguna parte. Representa la promesa de alguna forma de vida, con todo lo que implica vida. Me gustan especialmente los caminos de tierra, caminos bien delimitados, que no sean difíciles de transitar, que muchos pasos anteriores a mí hayan trabajado a fondo. Que aporten buenas vistas, aire fresco, el verde de los árboles y el celeste suavísimo del cielo. Es decir, el camino machadiano por excelencia. Con su actualización del tópico del homo viator cuando nos recuerda que...
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
Tán fácil, tan tópico, tan gastado que hasta da vergüenza reproducirlo en el blog. Pero no son las únicas referencias de Don Antonio al camino. Me acuerdo de los "caminos de la tarde" de los Campos, soñados por el poeta, de los "grises alcores", de las "cárdenas roquedas", de tantos otros sintagmas de evocación intensísima.
Con la excusa de hablar de los caminos acabo hablando de Don Antonio. Ese Don Antonio "Manchado" que decían sus alumnos (tanto fumaba, y tanta ceniza llevaba encima), el del "torpe aliño" pero la coherencia y la valentía intactas. Gran Antonio Machado que tuvo, sin embargo, tan triste y mala suerte en los afectos. Primero fue Leonor, de boda temprana y muerte rápida (escandalazo en la época, aunque luego nos vendieron que de escándalo nada). Y más tarde esa impresentable Guiomar que no se merece el nombre poético, que debería ser sólo Pilar a secas. Catolicísima Pilar. Beatísima Pilar. Aprovechada Pilar. Sosísima Pilar. Franquista Pilar. Insoportable siempre Pilar Valderrama.
Queda la poesía de Don Antonio, naturalmente. Y queda el mito. En mi caso tengo pendiente acercarme a Colliure para dejar una piedra, como se hace en el desierto o como hacen los judíos. Una piedra que simbolice la naturaleza, aunque sea en su estado inerte. Que simbolice el respeto.Si quería hablar de caminos el primer lugar le correspondía a él.



(Y acabo como empecé; hablando del valor de los blogs y del consejo que el pájaro me trajo desde la China. Porque hay otro consejo extraordinario, el que 

















