dissabte, 27 de març de 2010

CUELING

No puedo con el incivismo, quienes me conocen lo saben. Tengo una enorme sensibilidad por los bienes colectivos, así que si se me ve aporreando una papelera pública o rayando el cristal de un bus querrá decir que estoy al borde del colapso nervioso. He sentido siempre que las cosas que son de todos merecen ser cuidadas y atendidas porque, efectivamente, suponen riqueza colectiva y hacen que un país sea mejor, por tanto con mayores oportunidades para todos.

Es por esto que nunca me he colado en el bus ni en el metro, que no haya tenido siquiera la tentación. Otra cosa es que piense que los precios podrían ser más ajustados y que la movilidad colectiva merece calidad y precio asequible. Pero la queja tiene poco que ver con la cara dura. No lo digo como heroicidad moral sino como mero dato.
Me molesta hasta la abominación la mala educación, la insolencia y el nulo respeto. La cosa pública, la res pública, es algo en lo que creo fervientemente. Los abusos a ese nivel me sublevan.

Notaba últimamente que los que se colaban en el metro y en Cercanías eran muchos. Desde luego más que tiempo atrás. Creí percibirlo así. Unos artículos publicados en prensa recientemente parecen confirmarlo (sobre todo éste, pero también el otro y el de más allá). En algunos medios de transporte de mi ciudad quienes se cuelan llegan a una tercera parte.

Quien no paga provoca que se encarezca el billete que yo sí pago. Solamente por eso ya le desprecio. Por insolidario. Pero además quien no paga no se siente tampoco implicado cívicamente con el entorno, fomenta que todo vaya peor, suele ser además un mal educado que anda ensuciándolo todo, te mira como si fueses un fascista o un carca y además va de listo porque él viaja gratis. Como para escupirle.
Hace dos semanas, al ir a salir de la estación de Cercanías de El Clot noté que un chico se me pegaba literalmente a la espalda. Es lo que suelen hacer para salir cuando no tienen billete que validar. Me di la vuelta y le paré con la mano. Seamos sinceros: si al darme la vuelta me hubiese encontrado con un armario de dos metros no hubiera dicho nada. No tengo vocación de suicida. Pero con el chico sí me detuve. Le puse la mano en el hombro y le dije que no me daba la gana. Que pagase su billete como hacía yo. Que ya estaba bien de tantísima cara dura disfrazada, en algunos casos, de rebeldía o de progresismo. Lo progresista es comprometerse con lo que es de todos. Y ahí le dejé, insultándome a voz en grito, tachándome de fascista. Según su punto de vista el antifascismo equivale a que no pague nadie. O que paguen unos, no necesariamente los que tienen más, para que él pueda seguir viajando gratis e insultando si se siente cuestionado.
Mi grito es el grito sempiterno del abuelo (así me siento a mis cuarenta y dos): o nos implicamos todos o esto se para. La lucha no tiene nada que ver ni con la insolencia, ni con la mentira, ni con la cara dura. Un día me reivindiqué como sinvergüenza. Hoy me toca, por lo que siento, revindicarme como raro pues parece que lo anormal para muchos es pagar si tienes la posibilidad de no hacerlo. (Esta misma mañana he descubierto que el Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado una campaña, como puede verse en las fotos.)

39 comentaris:

MAMÉ VALDÉS ha dit...

Rebeldía y progresismo, ni lo uno ni lo otro, son cara duras, ya somos dos "fascistas" más, porque yo pienso igual que tu, esto se llama simplente incivismo con todas las letras, el problema es que lo pagamos todos, los "libertarios" y como no los "fascistas" ...Heit Hitler... que es lo que están buscando, un saludo.

Estonetes ha dit...

Me ha encantado tu post, tienes toda la razón, tarea difícil la que tenemos, aquí acabamos de pasar las fallas y esto parece el festival del vandalismo, se ha llegado a comentar por ejemplo, que el 10% de las papeleras de la ciudad han sido voladas con petardos o quemadas...
En fin

mariajesusparadela ha dit...

Pienso como tu, Ramón, lo de todos es "de cada uno" y , entre todos debemos de cuidarlo y pagarlo. Porque si no, los que siempre pagamos, pagaremos más. Y no solo es el metro: es los que cobran el paro y hacen chapuzas, son los empresarios que contratan ilegalmente. El día que toda la sociedad levante la voz, se acaban los cara duras, los ladrones, los estafadores de la cosa pública.
El día que todos salgamos a la calle como están haciendo en Mallorca, los políticos corruptos se medirán mucho. Y los partidos tendrán que echarlos de sus filas. Sin disculpas. A la calle, a la cárcel.

Anna Jorba Ricart ha dit...

Ramon...vaya tema has tocado...no soporto como tú, a estos cara-duras...
Me desplazo habitualmente en bicicleta por Barcelona, pero evidentemente tambien cojo el Bus y el metro, y si algo se me llevan los demonios son esta gentuza insolente y mal-educada que se cuela....me los quedo mirando con desprecio y en una ocasión me enfrenté a tres niñatas...¡¡no veas!!...parecia que el delito lo hiciéra yo....a mi me han de frenar porque cualquier dia tendré un verdadero disgusto...
¿ qué me dices de la actitud que muchos llevan en los vagones de tren?...
con los pies apoyados en los asientos de delante,o con la mochila ocupando un asiento, que ni se inmutan o te hacen ese gesto de contrariedad, porque los estás molestando ...
en fin, en estas cosas imaginate cómo lo soporto yo que tengo 52...
No he visto nada de la campaña, gracias por mostrar las fotos, ..me parece que ya era hora...
Bon cap de setmana.

Pulgarcito soñador ha dit...

Lo progresista es comprometerse con lo que es de todos. Que profundo.
Acá, alguna vez, en blogs con claro sesgo político,hemos debatido el tema del progresismo.
Veía yo que el término en sí, estaba sumamente despreciado por aquellos que sólo tienen la máscara del progresismo y se rascan para adentro. Sus intereses son su lucha y su insomnio y no "lo que es de todos".
Concluimos en que esa es una postura "progre" y no progresista, un falso progresismo que se percibe en la fachada pero no en la construcción social y mancomunada.
Todos dicen "pagamos nuestros impuestos y exigimos seguridad", y después van a la calle Warnes a comprar stereos o autopartes robadas.
Es un poco lo que escribió Lipovetsky en La era del vacío, la decadencia de los valores del conjunto en beneficio del individualismo exacerbado.
Un abrazo.

Ramon.Eastriver ha dit...

Mame, me gusta identificarme contigo a este nivel. Somos muchos los raros, muchos en número, pero me temo que seguimos siendo minoría. Un abrazo.

Estonetes, me imagino sin ninguna dificultad el tema en Valencia tras las fallas. Igual aquí en San Juan o tras otra fiesta popular. El incivismo es un síntoma de la sociedad enferma. Abrazos valencianísimos, que voy para Valencia ya mismito.

María Jesús, naturalmente que colarse en el bus es solamente un síntoma. Quien lo hace es tramposo por naturaleza: no me cabe duda. Y luego hace cosas peores, o más gordas. Pero en el fondo es todo lo mismo: una manera de ser en la vida, de funcionar, de relacionarte, de verlo todo, de entregarte a todo. Un gran abrazo.

Anna, a partir de ahora miraré si te veo sobre un bicing!!! Coincido plenamente, ya lo sabes, también con esas otras actitudes de ensuciar las cosas, de ser poco cuidadoso, etc. Sí, a mí también me sublevan tanto que cualquier día la vamos a tener... Trataré de buscarte que dos no son multitud pero al menos se ayudan el uno al otro. Un gran abrazo.

Darío, Lipovetsky me parece una mente preclara, el verdadero teórico del posmodernismo atroz. Sí, mi queja va en la misma dirección que la que él establece. Normalmente soy tolerante con las contradicciones íntimas; pero cuando estas contradicciones resultan nocivas para el entorno, sea cual sea el sentido, es cuando siento que debemos atajarlas y no regodearnos en ellas. Un abrazo.

Isabel Martínez ha dit...

Absolutamente de acuerdo, Ramón.
Siempre me han disgustado los que se cuelan, los que evaden impuestos, los que engañan en definitiva. Se creen listos, pero no pasan de ser pícaros, ladronzuelos o estafadores en mayúsculas.
Quienes engañan a lo que es de todos o lo que todos usamos, me engañan y me estafan a mí personalmente, que -como tú- pago mis billetes, mis impuestos y no defraudo.
Petons, querido amigo.

Stalker ha dit...

Querido Ramón:

en esta ocasión estoy en total desacuerdo contigo y voy a intentar exponerlo con cariño y de modo que no te irrites. A ver si lo consigo.

El civismo es una construcción cultural que en Catalunya adopta un rasgo particularmente exacerbado: la superiodidad moral que detenta quien es cívico frente al incívico o bárbaro. Ese desprecio al que no paga, ese mirar por encima del hombro por no haber pagado el ticket... No sé, se me hiela la sangre ante esta actitud. ¿De qué somos guardianes? ¿Qué estamos protegiendo? ¿Es la res publica una cosa nuestra o sólo es una ilusión consensuada, creada por los poderes fácticos para conformar las lógicas de la obediencia, que todos acatamos con invencible, incomprensible sumisión?

Bajo el civismo se esconde una buena dosis de intolerancia y cierto dogmatismo que, en los peores casos, es una incipiente xenofobia. No es tu caso, Ramón, pero esto ocurre en muchas personas que insultan al inmigrante porque se cuela. ¿Con qué derecho le dicen esas atrocidades a alguien que no ha validado el ticket? ¿Quién somos nosotros para juzgar ese comportamiento? ¿Es cívico el insulto del ciudadano de bien al paria que se cuela? En quien se cuela hay una "ofensa" hacia una entidad abstracta (el "bien público"); en el buen ciudadano que increpa e insulta a quien se cuela hay una agresión verbal personificada, directa. Una relación asimétrica, en todo caso.

Para mí lo incívico es obligar a pagar una tasa de transporte público abusiva a quien está en paro, al inmigrante que tiene que sobrevivir con 500 o 600 euros, al estudiante (sí, ese estudiante caradura y malencarado) que tiene escasos recursos.

Lo incívico son las políticas sociales de segregación, las millonadas que se invierten en política lingüística, estudios de mercado, las comisiones que cobran tantos y tantos cargos de las administraciones por trabajos-fantasma, y un largo etcétera. Ahí es donde se podrían ahorrar miles de millones de euros y no en la persecución del "paria" para que valide su tarjeta de metro.

En mi caso, pago religiosamente cada vez que subo al metro. Pero no me considero guardián de ninguna esencia moral, y de verdad me sorprende la ferocidad con que se ataca al infractor. Las palabras que leo aquí prácticamente criminalizan a quien apenas está cometiendo una falta levísima, en ningún caso un delito.

Abrazos

Camino a Gaia ha dit...

Creo, Ramón, que apuntas a algo muy importante. Por un lado, la educación y por otro la propiedad pública.
Estamos envueltos en una crisis y abocados a un desastre a nivel planetario, buscamos causas y soluciones.
El liberalismo económico tiene mucho de comportamiento vandálico e insolidario. Si trascendemos las escalas, encontramos los mismos patrones de conducta. No creo que las grandes estructuras económicas, políticas y culturales puedan cambiar, si esos cambios no se producen también en los individuos. Educar en el respeto es tan importante como educar en libertad, de lo contrario volveremos a la esclavitud.
Una papelera, un río, un toro o un indigente, puede que no sean importantes, pero si es trascendente e importante cómo nos comportamos con ellos, porque eso nos define como individuos y como sociedad.
La educación, entendiendo como tal, dotar a los individuos de valores y de conocimiento, es el pilar fundamental de una sociedad.
En cuanto a la propiedad pública va siendo hora de que todos entendamos que estamos en el derecho y el deber protegerla. Si alguien quiere rayar un vehículo que raye el propio. Si quiere robar que vaya a un banco. Pero las propiedades privadas están mejor defendidas, y es el estado de indefensión de un bien el que determina la mayor posibilidad de ser atacado. La única ideología que puede defender de forma coherente esa destrucción es el fascismo, da igual la bandera bajo la que se cobije.
Si tuviera que definir mi forma de pensar, diría que mi especialidad sería buscar relaciones, paralelismos y conexiones, entre ideas y cosas, incluso, o especialmente, entre aquello que parece no tener nada que ver. Por eso, a veces mis razonamientos pueden parecer extraños o desproporcionados. Pero creo que en un cambio de cosas insignificantes, puede estar la clave para obtener transformaciones trascendentes o estructurales.
Un saludo

m.eugènia creus-piqué ha dit...

Desdeluego es un problema y grande, son unos carotas de tomo y lomo y estuv o muy bien que le pararas aunque tuvieras que escuchar de él todos los improperios habido y por haber.No se les debería consentir ni una, son unos gamberros.Feliç diumenge.

Ramon.Eastriver ha dit...

Isabel, es cierto que esa actitud no pasa de mera picaresca. Pero el verdadero pícaro sabe que es un pícaro y por tanto calla. Estos gritan, vociferan e insultan. Un gran abrazo.

Camino, no me parece nada exagerado lo que dices. Creo que realmente ahí está la matriz de todo: en considerar lo público como colectivo y que quien quiera robar que se vaya a un banco, que esos sí que nos roban y mucho. Gracias y un abrazo.

Geni, una abraçada por asomar por aquí aunque tengas poco tiempo.

Ramon.Eastriver ha dit...

Stalker, evidentemente no estoy de acuerdo contigo. Tu razonamiento me parece un razonamiento trampa.

Por un lado hablas de esa particularidad por lo visto tan catalana de sentimiento de superioridad moral de quien paga frente al incívico. Si se trata de un sentimiento se superioridad moral que tenemos inoculado los catalanes ya te digo sin medias tintas que lo asumo indudablemente. ¿No voy a asumir la fatalidad de mis orígenes? Hombre, yo no lo llamaría así, mucho menos reduciría el campo de acción a un pedazo de geografía, porque llamarlo de esta forma equivale a connotarlo negativamente, Stalker. Es muy fácil definir como superioridad moral la actitud ajena, si nos interesa. En todo caso, acusar de algo tan intangible resulta siempre muy fácil.

Conceptos que manejas, como el de sumisión, me resultan enormemente desagradables. Sumisión es acatar que los bancos nos tomen el pelo, es acatar que en este país se pueda robar a gran escala y no pase nada. Eso es sumisión. Creerse de verdad lo público y defenderlo no me lo parece. Y si según tú lo es yo continuaré defendiendo esa otra forma de sumisión que debe ser la generosidad.

La relación asimétrica que dices se da solamente si fulanito no paga y yo sí. Ahí, en el momento justo de ir a subirme al tren, hay relación asimétrica. Naturalmente comienzo en mi entrada hablando de la necesidad de acomodar los precios, lee bien la entrada. Estaría a favor de otras medidas de ayuda también en el transporte (siempre estoy a favor de las ayudas para quien lo necesite, sin superioridad moral lo digo, porque claro, todo cuanto uno dice es susceptible de ser tomado como tal... me parecería muy bien que se ayudase en lo relativo a transportes a quien lo necesitara, no olvides que yo sí me creo, todavía, el estado del bienestar). Pero luego, honestamente, si uno no paga me parece un caradura. Y ya está. ¿Superioridad moral frente a él? Contundencia para con él, aunque algunos puedan pensar que se trata de una actitud moral.

(Sigo)

Ramon.Eastriver ha dit...

Yo sé que no todo se hace bien, que se malgastan recursos, que la lucha por un mundo mejor pasa por redistribuir recursos y ayudas. Esa es también mi lucha y si has seguido mínimamente mi blog lo habrás comprobado. Pero también un mundo mejor pasa por la solidaridad, por la generosidad, por un rechazo a ese individualismo agresivo que son las cosas que sinceramente pienso que se esconden detrás de no pagar el ticket. Conozco gente necesitada que paga religiosamente, haciendo un esfuerzo en todo. Y finalmente, te juro que conozco gente que presume de no pagar. Y te puedo decir que sus recursos son superiores a los míos. No es un mero apoyo retórico, te juro que los conozco. Convirtiendo este debate en un mero asunto de clases estás falseando la realidad y el debate mismo. Hablo en mi entrada de que quienes pagan en el metro no son "necesariamente los que tienen más". Mi esperanza pasa porque los que lo necesitan puedan mejorar y creo que la sociedad tiene la obligación de solidarizarse con ellos. A la vez la obligación de la sociedad no es permitir la mala educación, la cara dura ni la insolidaridad.

No me ha extrañado nada que sacaras a colación el tema de la normalización lingüística. Suele ser frecuente y habitual que todo aquello que no nos interesa lo pongamos en el saco de las perversiones del sistema. Vaya estupidez tanto esfuerzo para el Estatut, si a la gente no le interesa. Tanto esfuerzo para normalizar la lengua. Será porque la lengua que se trata de normalizar no es la tuya. Será porque todo aquello que ideológicamente nos queda lejos lo disfrazamos de cualquier perversión moral porque así resulta mucho más fácil cargarnos esa opción. Para mí eso es demagogia. De la fina, pero demagogia igual.

Afortunadamente creo son poquísimos quienes pueden estar de acuerdo contigo. Tu misma opinión está teñida, con afecto te lo digo, de un cierto tipo de superioridad moral de tipo intelectual. De quien observa desde arriba y cierra los ojos abrumado ante tantos errores comunes.

Soy sincero porque sé que puedo. Aguantas los envites y te gusta este juego. Pero si tú me intuyes trampas yo te las intuyo a ti. Con la misma franqueza, pues. Un abrazo.

emeygriega ha dit...

Yo me permito en casa cosas que no hago en la calle, soy incapaz de arrojar siquiera el boleto del bus en el suelo.
Cuidar lo colectivo es mucho mas que un dato, Ramon: si que tiene que ver con lo moral, aunque tu modestia te haga contarlos como "dato".

Stalker ha dit...

Querido Ramón:

te has aferrado como a un clavo ardiendo al sensible tema de la lengua.

Yo no voy contra la lengua, hombre. Me refiero a los tejemanejes de ERC, desviando fondos de ayuda al tercer mundo para fomentar el catalán en Sudamérica. A cosas así me refiero. A tamaños disparates e hipocresías. A esos puntos oscuros de la política lingüística me refiero, no al apoyo institucional general a la lengua.

Si he mencionado a Catalunya es porque me parece un ejemplo paradigmático, precisamente, de civismo, que para mí quiere decir, ante todo: servilismo, acatar las normas y no cuestionarlas. Uniformidad. Ese civismo ejemplar también se da en otras partes, obviamente. No hay reduccionismo geográfico ni deseo de connotar negativamente este lugar, por favor. Estamos hablando del metro de Barcelona y no del de Madrid, simplemente.

En esto me has tocado fribra porque me atribuyes no sé qué cosas, quizá connivencia con ese españolismo que tanto desprecio. Te has apresurado al atribuirme el móvil más simple. Creí que me valorabas un poco mejor, Ramón. Este aspecto me ha molestado, francamente, pero lo dejo estar.

Por otra parte, inferir, de ese acto específico (no pagar el billete de metro), una personalidad soez, vulgar, ladina, capaz de perpetrar todo tipo de males... A eso se le llama criminalización preventiva. Eso sí que es una inferencia demagógica, Ramón, no un argumento racional. Te invito a que intentes demostrarlo desde un punto de vista lógico, desprovisto de proyecciones emocionales.

Considerar que no cumplir a rajatabla todos los reglamentos que gobiernan la "cosa pública" es un atentado contra nosotros mismos es uno de los grandes sofismas que regulan el control social de nuestro tiempo. ¿El metro es mío, es tuyo? ¿De verdad creemos eso?

En fin, somos adultos y cada cual ha de obrar de acuerdo a su conciencia. Seguiré pagando el billete y seguiré sintiendo una intensa vergüenza ajena ante el individuo que se siente ultrajado personalmente por el infractor hasta el extremo de llamarle de todo, vociferando, mentando a su madre y acusándole de todas las perversiones posibles (y esto es algo que he visto con más frecuencia de la que me gustaría). Edificante ejemplo de civismo.

Estoy convencido, además, que la generosidad y la solidaridad están en otra parte. No me sive velar por el cumplimiento quirúrgico de unas normas impuestas y luego dejar que el vecino reviente al lado, sin mover una pestaña. Intento practicar la solidaridad y la generosidad a mi pequeña escala, pero dudo mucho que el camino sea perseguir a quien se cuela en el metro, y menos con esta estrategia publicitaria intimidatoria:

"¿Te crees listo?

Pues tenemos más de 3000 cámaras. Quedarás retratado."

Frente a la criminalización y la intimidación de campañas irrespirables como ésta: educación, educación, educación. Hablar en lugar de amenazar. En lugar de transfomar en delincuente a quien no paga por un servicio que, además, debería ser gratuito si quiere ser, de verdad, un servicio público, y no una empresa privada maquillada.

De todos modos, no deseo crear tensión y dejo aquí el asunto. En lo sucesivo no intervendré en cuestiones sociopolíticas de este tipo porque hay roces, inevitablemente, ideológicos.

Estoy más cerca de posiciones anarquistas que de la para mí tibia izquierda moderada y bienpensante. Es lógico no compartir los enfoques, las perspectivas ni los caminos para solucionar las cosas. Entiende que desde mi posición no puedo asumir cosas que para mí caen dentro del ámbito de la represión pura y dura. Esta campaña de autobuses me hiela la sangre en las venas. De veras.

Dicho esto, te ofrezco nuevamente mi amistad y seguiremos por aquí. Pero no vuelvas a sugerir que estoy del lado de la bandera rojigualda, eso no, si us plau,

una abraçada molt forta

Bashevis ha dit...

Sin ánimo de polemizar en exceso, estoy prácticamente de acuerdo al 100% con Stalker.

Mi respuesta a la última campaña del ayuntamiento solo puede ser una; seguir como hasta ahora, me intentare colar en el metro siempre que pueda. No me creo muy listo, pero al parecer ellos sí. Pueden seguir amenazando con sus 3306 cámaras de vigilancia, al fuego con ellas.

Generalizar a los que se cuelan es inútil, no todos son/somos iguales. Ninguna de las personas que conozco y tienen esta barbará costumbre son mal educadas, más bien todo lo contrario. Y no creo que vayamos a mayores, no haremos cosas peores, podéis estar tranquilos… Pero eso sí, tenéis que tener claro que no sois una minoría, ni mucho menos. Sois una inmensa mayoría. Si fuerais una minoría lo sabríais y no habría una ofensiva campaña como esta en todos los autobuses de la ciudad.

No nos engañemos, el metro no es de todos. Corremos en círculos.

Un abrazo, salud!

Ms. Frutos ha dit...

A mí personalmente me molesta más la insolidaridad de las personas educadas que la falta de civismo de unos "gamberros". Ojalá fuésemos todos ciudadanos modelo y fuésemos capaces de entender lo que realmente significa ser buenos ciudadanos. Ojalá fuésemos menos egoístas en decisiones que afectan a todos y pensásemos más en los demás y en el futuro y menos en nosotros y en el presente.
Me asusta más el ciudadano educado que en nombre de sus derechos deja escapar opiniones racistas a la primera de cambio, porque se supone que esos sí han sido educados, los otros no y por suerte los vemos venir de lejos. Me molesta más el ciudadano que en nombre de sus derechos jode a los demás, no sé, se me ocurre pensar en comunidades de vecinos, en el ámbito laboral y un gran etcétera. Compañeros de trabajo que votan por una subida de sueldo, pensando en su próximo retiro, y sabiendo que esa decisión va a suponer que haya un montón de despidos. Son estos y los listos de verdad, los que engañan y se enriquecen, los que verdaderamente me preocupan.
Un saludo

Ramon.Eastriver ha dit...

Emey, afortunadamente alguien con ese inequívoco compromiso con las izquierdas está de acuerdo conmigo. A menudo siento que mi planteamiento es sistemáticamente colocado en la órbita de una izquierda tibia, moderada y bienpensante. Para la izquierda, ya se sabe, lo suyo es ese "ir a la contra". Como no estoy de acuerdo y como pienso que ser de izquierdas implica en primer lugar un compromiso férreo, me alegra ese apoyo tuyo. Un abrazo.

Stalker, sí, mejor dejarlo. Por una razón: porque te me enfadas enseguida y sin embargo no analizas qué parte de tu razonamiento puede molestarme a mí. Ciertos argumentos sobraban. Bueno, si no querías molestarme sobraban. Fuiste tú quien hablaste de normalización lingüística, quien hablaste de superioridad moral catalana. Sabes que si nos ponemos a hablar de todo eso seguramente estaremos de acuerdo en muchos aspectos. Pero sacados a relucir en una entrada sobre el Cueling, francamente, no vienen al caso. Y si los sacas debes permitir que al menos uno pueda decirte lo que piensa. Lo cual no implica que te considere vinculado a esa imagen de España que detesto: eso ni lo he dicho ni lo pienso. Por mi texto no puedes decir que te acuse de ello.

Respecto a si pienso que si el metro es mío, mira, de momento pienso que el metro lo uso yo y quiero que funcione bien y sea lo más económico posible. Quienes se cuelan no ayudan ni a lo uno ni a lo otro. Es así.

Luego hablas del individuo que se enfrenta a quien no paga mentando a su madre y acusándolo de perversiones varias. Eso lo dices tú. Yo no dije nada, me limité a decirle que no pasaba conmigo. Quién insultó fue el otro llamándome de todo a mí. Me sentí lo que comunmente se llama cornudo y pagando encima la copa. Pero como parece ser que soy un izquierdoso tibio deberé acostumbrarme a según qué excesos. Mi tibieza me ayudará a soportar los golpes de la fortuna y de los maleducados que no pagan billete.

En lo que sí te doy la razón es en esa extraña idea de solidaridad que nos hace pasar de puntillas sobre ciertos casos y ciertas realidades. Ahí te doy la razón: pero palabra que trato también de ser mejor y más coherente en eso. Esa lucha no me es extraña: es mi propia lucha conmigo mismo. Porque si exijo a X que pague el metro como hago yo mismo debo luego, en consonancia con mi criterio social, ser coherente en mi acercamiento a los demás. De acuerdo contigo. Pero no pienses que acabo de descubrirlo ahora.

Sobre la campaña publicitaria pienso que es eso: una mera campaña publicitaria un poco absurda. También pienso que con el dinero que les ha costado podrían haber creado nuevos puestos de trabajo de control. Ahí seguramente también podríamos estar de acuerdo.

Stalker, amigo, debo decir que me parece estupendo que defiendas tus opiniones, enriquece el debate y abre nuevas vías. Pero quiero que sepas que la forma de argumentar que utilizas resulta para quien te escucha a menudo desafortunada. Habrás notado que soy algo duro contigo. No es por nada; es porque yo he sentido que también lo has sido previamente conmigo. Te aconsejo que cuando defiendas tus opiniones pienses siempre qué parte de tu argumento en lugar de enriquecer es una mero añadido que puede sentar mal. Es un deje bronco que no aporta sino que molesta y que implica una actitud que resulta desagradable y que posiciona inmediatamente en contra. Y que implica un cierto elitismo intelectual que a la gente le suele dar mil patadas.

Naturalmente me encanta que comentes. Sólo puedo decir que mis comentarios serán en la línea de tu comentario previo: lo mismo seguramente podrías decirlo y defenderlo más limpiamente. En mi respuesta yo haría lo mismo.

Ramon.Eastriver ha dit...

Bashevis, estás en tu derecho. Respeto tu opción, aunque si coincidimos en el metro no te me pegues a la salida. Soy un trabajador que paga sus impuestos y sus billetes y lo mínimo que merezco es respeto y que encima no se me insulte con no sé qué argumentos ideológicos.

Si pienso algo: que los que estáis en minoría sois quienes os coláis a partir de posiciones de compromiso cívico o de rebeldía progresista. La mayoría, ya te dije, se cuelan porque son unos caraduras, sin más argumentos.

Y bueno, lo de no dar miedo es muy relativo. Que en el Trambesós se cuelen un 33% no me parece tan anecdótico. No da miedo en tanto que personas individuales: sí da miedo en cambio la irresponsabilidad social, el incivismo y la falta de compromiso que todo ello deja ver.

La campaña del Ayuntamiento seguramente es ofensiva, no diré que no; para mí, que pago siempre, también es ofensivo que uno no pague y encima me mire por encima del hombro. Espero que puedas entenderlo. Un abrazo.

Ramon.Eastriver ha dit...

Miss Frutos, a mí todo eso que citas no me indigna: directamente me subleva. Tienes mucha razón. Pero pienso que una cosa no está reñida con la otra, nos puede molestar lo uno y lo otro, aunque en el momento de precisar la gravedad desde luego íbamos a ponernos rápidamente de acuerdo. Tienes razón, el verdadero peligro no está en uno que se cuela en el tren: el verdadero peligro es otro. Pero también es verdad que un clima social común de individualismo extremo, de insolidaridad y falta de compromiso no ayudan en nada. Y de eso, sin menosprecio de lo que tú citas, es de lo que me quejaba yo.

Camino a Gaia ha dit...

Francamente estoy fascinado. Principalmente, porque si el debate generado a partir de la entrada de Stalker estuviese desprovisto de carga emocional y presunciones arriesgadas sobre la ética social de unos y otros, si se profundiza en este debate digo, aparecen perspectivas muy interesantes (y no es echar leña a fuego o al menos no es la pretensión).

Desde una perspectiva anarquista o libertaria, desde la acción directa mas pura me pregunto, ¿qué es mas coherente robar un banco o destrozar el mobiliario público?
¿Que tiene mas sentido, preservar lo privado o lo público?
Y hablo de coherencia, porque quien presume de perjudicar lo público, debería de posicionarse también sobre dañar lo privado con la misma contundencia.
¿No será que gastamos nuestra indignación frente a la injusticia o la corrupción, lanzando piedras contra nuestro propio tejado?kbardi

El Pobrecito Hablador del Silgo XXI ha dit...

Amen a todo Ramon, desde la primera a la última letra
¡Lo público es sagrado!
¡Salud!

josep estruel ha dit...

Ramon, tienes toda la razón del mundo. La pena que esto -como tantas cosas más- se tarda tanto en intentar poner remedio, que ahora ya verás lo que costará solucionar.
Estoy seguro que casi todos nos ha pasado lo que explicas, como también todos conocemos a alguien que está, o ha estado de baja y trabaja. o cobra por una baja bastante sospechosa. Y si dices algo, te tratan de todo.

Desde hace mucho tiempo estamos viviendo en la cultura del "cambalache".
Ya veremos si estas campañas solucionan algo.

Ramon, ISOl es de Tucumán (Argentina)
Me mando un video, (que filmó con su móvil un señor "que pasaba por allí") y lo mandó a un diario de Buenos Aires.

La situación era: Un coche tamaño pequeño, estaba bien aparcado, y justo detrás suyo había un vado.
LLega la grua,-particular- bajan "dos armarios"
empujan el coche un metro hacia atrás y ponen un cepo.
El diario que se hizo eco de la noticia, decia que estos son los resultados de permitir durante años el incivismo por parte de los ciudadanos. según dicho diario todo empieza por pegar una patada a una bolsa de basura que otro ha dejado tirada.
Esperemos que esto no llegue aquí.

Una abraçada.

josep estruel ha dit...

Ramon. Veo que hay varios comentarios que a mi modesto entender defienden a quien se cuela.
Empiezo por decir que estoy a favor de que den su opinión.¡faltaría más¡pero no puedo estar de acuerdo con ellos.
Yo veo la cosa mas sencilla de lo que se está explicando.

Si el billete nos parece caro -QUE LO ES-
lo que tenemos que hacer es no coger el bus.NADIE¡
Pero si decidimos pagar por este servicio, lo siento mucho, pero tendremos que pagar.TODOS
Me pueden llamar insolidario y fascista, pero no me valen trampas, ni de emigrantes ni estudiantes.
Creo que se insulta a un negro por que se pega como una lapa a tu espalda para no pagar, no porque sea negro.
Y si se insulta a un blanco, no es porque sea catalán o de Jerez, es porque se rie de los que pagamos.

Porque mirando así las cosas aun se criticará lo que denuncia ANNA

[¿ qué me dices de la actitud que muchos llevan en los vagones de tren?...
con los pies apoyados en los asientos de delante,o con la mochila ocupando un asiento, que ni se inmutan o te hacen ese gesto de contrariedad, porque los estás molestando ...]

Otro detalle cívico, y con ello creo que uno no es guardian de nada, es salir fuera de este pais,
para comprobar que si yo tiro un papel al suelo, seguro que otro ciudadano me lo hara recoger.

una abraçada.

NINA ha dit...

No vengas nunca a Buenos Aires.
Cada tanto rompen las calles para sacar piedras y apedrear comisarías, incendian los tachos de basura, pintan edificios que son monumentos históricos con graffittis políticos, destrozan las municipalidades en puebladas con infiltrados, etc. etc. etc.
Desastre mal.

Baci

Thornton ha dit...

Ramon, si es muy sencillo, tú lo has dicho. Cuidemos lo público como lo privado. ¿Qué debate puede provocar esta reflexión? No lo entiendo.
Algunos razonamientos que he leido justifican, sin pretenderlo, a los concejales de urbanismo corruptos. ¿Por qué no trincar, si sólo es una abstracción?
Un abrazo.

Ramon.Eastriver ha dit...

En general estoy de acuerdo con el resto de opiniones que se han ido añadiendo. Camino, con su aproximación crítica, que me parece sana siempre que sea educada y respetuosa, y la suya lo es. Josep, hablando de otra forma de actuar, que es la huelga de usuario (es verdad, Josep), Mariano José, entregado a la cosa pública, como yo mismo, y Thornton en la misma línea. Gracias a todos.

Salgo hasta el miércoles. Vuestros comentarios serán fundamentales como siempre: si puedo incorporarlos desde el lugar de mis minis vacaciones lo haré; de lo contrario los incorporaré a la vuelta. Que nadie piense, mientras tanto, que he censurado nada. No es mi estilo. Solamente he censurado, en el tiempo que tengo el blog, tres o cuatro comentarios anónimos insultantes sin más. No les di entrada porque no tenían la categoría suficiente.
Abrazos a todos.

Jose Lorente ha dit...

Detesto los comportamientos parasitarios, excepto cuando el parásito hace algún bien sobre el ser al que parasita.
Evidentemente no es el caso.
Un abrazo.

La Gata Coqueta ha dit...

Estoy descansando estos días, pero ahora que dispongo de unos minutos los aprovecho para pasar a dejarte una semilla de petunias para seguir cultivando la fluida amistad que nos une. Si tu también estás viviendo la semana Santa en armonía con la familia y amistades disfrutala en todo lo posible, y nos encontraremos a la vuelta.

Me despido con un abrazo, mi paz y unas...

¡¡Felices Pascuas!!

María del Carmen.

Dilaida ha dit...

Existe una especie de "vandalos" que van por el mundo, destruyendo, saltándose las normas, no respetando los bienes comunes de todos los ciudadanos.
Yo no sé que placer pueden tener en arrancar una papelera, romper una farola, pintar una estatua, romper los bancos del parque... o viajar gratis, como el caso que tú cuentas.
Pienso que son seres incivilizados.
Bicos

Anna Jorba Ricart ha dit...

Está muy bien la discusión generada y el confrontamiento de opiniones...esto enriquece la comunicación...

suscribo la manera de pensar de Ramón...
No ricemos el rizo...no es tan complicado ni rebuscado su pensamiento...y por alusiones el mio....

Nada tiene que ver con ataque xenofogo, ni discriminatorio, ni intolerancia....

¡¡eso son ganas de complicar el discurso!!

es falta de respeto, de civismo, de educación....es frescura, insolencia y ser cara dura, sin más...


Yo tambien quisiéra el billete más asequible, y un mejor servicio público de transportes,los sabados y domingos la linea 74 tarda muchisimo en pasar porque la flota de autobuses está reducida a la mitad...el billete,ese dia vale lo mismo con un servicio mediocre, y cito esta linea que es la que conozco,otras habrá de iguales caracterisiticas....

el "cueling" a que se refiere Ramón, cada dia se extiende más y más y hay que poner freno...

me seguiran pareciendo los que se cuelan unos impresentables...

Saludos Ramon...

Dilaida ha dit...

Ramón, esta mañana yo hice aquí un comentario y ahora no lo encuentro, me imagino que no habré pinchado en el "publiqueu". Es que soy un desastre a despistada no hay quien me gane.
Bueno, que no recuerdo lo que te decía, pero que me gusta la entrada, brillante como todas las tuyas y que a mi tampoco me gustan esos vandalos que van por el mundo destruyendo y aprovechándose de los bienes comunes.
Bicos

El alegre "opinador" ha dit...

Genial entrada, Ramón.
Me identifico contigo desde la primera palabra hasta la última. El desprecio absoluto que impera a lo que es de todos me pone del hígado. Las paradas del autobús rotas, los carteles del metro que ya los han tenido que cambiar (y tiene solo un año), las bicicletas públicas que han tenido que subir porque no cubren si no el presupuesto por el vandalismo que hay sobre ellas...
Me da asco esta falta de respeto. Y, para colmo, los que sí que pagamos y respetamos lo de todos, somos los que sufren las subidas para cubrir tanto desperfecto.
Yo tengo cuarenta y cinco y en eso, me da lo mismo que me llamen carca o fascista o lo que quieran. Sé que tengo (tenemos) razón.
Un abrazo solidario.

Lembranza ha dit...

Mucha gente se cree que lo suyo termina en el felpudo de su puerta, lo demás ya no le importa o le importa poco. A mi me gusta ser legal en todo y con todo. A veces me digo, doy asco por ser tan legal, pero no se ser de otro modo. Así que como ves, no estas solo. Un abrazo

AROBOS ha dit...

Suscribo toda tu reflexión sobre el tema que planteas. Los que cumplimos con nuestras obligaciones cívicas tenemos que ser intolerantes con quienes infringen las normas por sistema. El mal que ellos ocasionan va en detrimento de nuestro bienestar y de nuestros bolsillos. Pero, por desgracia, somos una sociedad tolerante con los que nos nos respetan, con quienes rompen el mobiliario urbano, con quienes, en general, abusan de los demás para su propio beneficio.

Antonio ha dit...

Ramón, tocas un tema muy interesante. Me recuerda, en parte, al que colgué en mi blog sobre educación ciudadana. Yo tampoco soporto el incivismo, aunque me diga fascista el insolidario. De todas formas esto es un deporte internacional. En Milán viví una situación similar en el tranvía. Yo lo veo menos reprobable que otras conductas antisociales que inciden de forma directa en los sujetos, pues aquí es la propia administración, que somos todos pero menos, la que sufre el engaño.
Hoy, en el autobús, iban sentadas cuatro personas de nacionalidad china en los asientos reservados a los minusválidos, entró un señor con muletas y no se coscaron los sujetos. No sé si no entendieron las claras figuras que indicaban el uso para minusválidos o pasaron de ello. Puede que en su país no se estile esta conducta social de ceder el asiento, aunque no debería ser necesario que se identificaran asientos para minusválidos sino que la gente los cediera de motu propio. A la par, el conductor que cobra el billete debería indicarles que cedan el asiento. Pero el cobro es lo importante, claro.
Un abrazo

Maripaz Brugos ha dit...

Ramón aplaudo a rabiar, todo lo que dices...no soporto a la gente "cara dura" ni a los que no viven las mas elementales reglas de civísmo.

Los españolitos a veces, hacemos gala de nuestra pilleria nacional, hasta con orgullo.

Para convivír hay que respetar unas reglas, iguales para todos.

Mercedes ha dit...

Tenemos muy arraigado en este país el "pillerío". Yo he visto y escuchado cómo hay un gran número de personas que se jactan de lo listos que son consiguiendo dinero negro y defraudando a hacienda. Te quedas en un pasmo. Inmediatamente piensas "¿Entonces yo soy de esos gilipuertas que dan una buena parte de su sueldo al estado para que mantenga a estos sinvergüenzas?". En ese momento no sabes si coger del cuello al listillo que está contando sus azañas o hacerte el haraquiri. Pero como al final resulta que una buena parte del grupo lo siguen y van contando también sus correrías... Total, que una sigue siendo honrada por una cuestión genética, porque no tiene más explicación.
Qué desastre.
Un abrazo.

María ha dit...

Yo tampoco me he colado nunca, es más, no tengo "cara" para hacer esas cosas, me parecen ilegales, y llenas de trampa, y hay que tener valor para colarse.

Todos debemos pagar, si vamos en metro, autobús, tren o cualquier sitio público, y me parece de una cara dura, las personas que intentan saltarse los reglamentos.

Sigo, viendo tus posts, Ramón, que veo son muy interesantes, y me he perdido varios.

Un beso.