dijous, 8 d’octubre de 2009

A FAVOR (III): EL GRAN WYOMING

En un tiempo en que no puedo ver la tele porque no hay casi nada que me motive (me refiero a la programación convencional) el programa de El Gran Wyoming en La Sexta es un oasis de ironía y de inteligencia. Está claro para quien leyó la entrada anterior que no me cuento entre los fieles a Intereconomía. Susana, la del cajón de textos y pretextos, en un comentario me permitió también distanciarme decididamente de Veo7. Tampoco frecuento Telecinco, ni sus gritos, ni sus sorpresas, ni sus realitys. Antena3 me parece a ratos soporífera y a ratos garbancera. Los programas divertidos de Cuatro y de La Sexta me ponen de mal humor (menos Buenafuente, lástima de las horas...) Me queda, así, el reducto de TV3 (algún documental y los informativos), algún momento de La Primera y poca cosa más.

Mientras que durante los mediodías la tele me resulta un páramo espantoso, una ciénaga intransitable, por las noches tengo asegurada la media hora que me reconcilia con la televisión. El Intermedio, se llama el programa. Y, algo molesto por esa tendencia que tengo a ponerme sesudo en el blog y hablar sólo de literatura, poesía, viajes, espiritualidad, ideología y belcanto (algo que sospecho que nos ocurre, cada uno en la medida de sus intereses, a todos los que tenemos un blog) reivindico desde aquí a Wyoming que consiguió ya desde sus tiempos del Caiga quien caiga que pueda también reírme a gusto con la televisión. Lo sigue haciendo cada noche, y espero que por muchos años.




10 comentaris:

emeygriega ha dit...

Ja! Qué bueno tener aunque sea media hora por la noche, Ramón. He padecido vuestra tele con un la pena de sentir "en todas partes pasa lo mismo".

Aquí en la Argentina no hay descanso posible, ni nocturno, ni de media hora.
Mañana viernes en el Senado se sancionará -o no- la Ley de Medios Audiovisuales.
Recen por nosotros, queridos amigos!

p.d.: y que pasó con aquellas teleseries formidables que Televisión Española nos regalaba hace años? Recuerdo en Fortunata y Jacinta, de Mario Camús, una perla como nunca ví otra.
Despues de Pilar Miró no hubo nadie en la televisora que tomara las riendas del asunto?
Cuánto se extraña a Pilar...

Ramon.Eastriver ha dit...

Está claro que la tele está fatal en todas partes. La mayor parte de la programación televisiva supone el festival de la oquedad, la hojarasca de la tontería, el ruido del absurdo, el colorido de la estridencia sin sentido, el vocerío de la sentimentalidad maleducada. Se potencia el espectáculo zafio sin ningún empacho, la pornografía de las emociones, el espectáculo del dolor y la marginación. Pero me resisto a considerar estas opiniones una consecuencia de los años que no perdonan.

En este mundo en que nos ha tocado vivir se ha perdido en buena medida el respeto y la educación. De esas lluvias estos lodos.

Y sí, qué añorada Pilar, qué televisión ida irremisiblemente, qué series aquellas y qué programas. Gracias por tus palabras y tus recuerdos. Un abrazo enorme.

soniabaste ha dit...

Jo també el vec alguna vegada i m'ho passo molt bé, el que passa es que a casa meva jo no tinc precisament el control sobre el comandament a distancia... espero sí tenir-lo sobre d'altres temes, però sobre eel comandament ja et dic que no. El que mes m'agrada es l'humor critic, tan allunyat de l'humor sense contingut. I el Buenafuente es genial pero llastima de l'hora.

Jaume ha dit...

Jo no puc veure la tele, els de ciutat esteu molt ben acostumats. Escolta, que recordo que l'any passat ens vas parlar de les tasses que agafaves prestades al lloc on anaves, no se si auqest estiu en els viatges que et pegues t'has enrecordat dels vells rituals. Pel que fa a la tele jo vec sempre tv3 i algun documental de la 2 els diumenges, que no els nombres pero tambe valen la pena televisivament parlant.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI ha dit...

Lorca decía que el nivel de desarrollo cultural y social de los pueblos se podía medir por el tipo de teatro que veía. Lo mismo o equivalente se podría decir con respecto a la tele. Solamente hay que mirar a Italia para convencerse de que, efectivamente, la tele es una arma muy poderosa, que utilizada convenientemente adocena a toda una sociedad.

Creo que fue Hans Magnus Enzensberger quien escribió un pequeño ensayo en el que criticaba a la izquierda por no haber sabido dar a la TV otra dirección y utilizarla para fines menos espúreos. Yo creo que ahora puede pasar (está pasando) lo mismo con Internet. Los monopolios de la información global (p ej,google) contienen más poder potencial que cualquier cadena o grupo de comunicación. De momento estan en manos de sus creadores. Ya veremos qué pasa cuando cambien de apellidos.

Miguel Angel ha dit...

En televisión hay poco para elegir, como no te vayas al reducto de la 2 o del canal 33 (con extraordinarios programas minoritarios) si buscas el típico programa de "entretenimiento" (que tan mala prensa suele tener entre los críticos sesudos) pero hecho con gusto e inteligencia, estás perdido. Está visto que lo que funciona y tiene tirón es el aborregamiento general, aunque creo que no se trata de algo propio de nuestra época, esto está ya más visto que el tbo, y el morbo, lo zafio, lo cateto, siempre han tenido un público. Sin menospreciar, porque cada uno "busca su avío", como dicen en mi tierra, me parece bien que existan dichos programas si la gente los consume, pero yo me quedo con Wyoming, me hace reír pero también me ayuda a pensar que no está todo perdido, que ese grandísimo desencanto que siento cuando pienso en las tramas de corrupción no me va a llevar a la apatía y el conformismo. Iniciativas críticas como El Intermedio, o los videos de la monja Teresa Forcades, nos ayudan a salir del letargo en que nos quieren sumir. Por cierto, hablando de la monja, me encantó el último minuto del vídeo, cuando recuerda la trama que estuvo a punto de organizarse tras los atentados de Madrid, justo el día de las elecciones. Ante la vacunación masiva, hemos de reaccionar igual, todos a una para derrocar el aparato propagandístico y manipulador.

Ramon.Eastriver ha dit...

Sònia, el Wuoming, i també el Buenafente, tenen aquest humor intel.ligent i alhora crític. T'ho passes bé i a la vegada hi ha un cert contingut per comentar. Si a casa teva el comandament el té un adolescent ja tremolo pensant en les coses que segurament t'hauràs d'empassar. Petons.

Jaume, no em critiquis per parlar de tele, ja he dit que jo la vec poquíssim. No tinc gaire temps tampoc, tot i viure a la ciutat. I per sobre de tot, el que passa es que, com dic, no val gens la pena, o millor dit, poca cosa val la pena. Així que tampoc et perds gran cosa. Respecte al tema de les tasses, com celebro que ho recordis. Sí, la costum de les tasses segueix vivíssima. Ja aportaré la meva col.lecció de tasses d'aquest estiu. Salutacions.

Mariano José, qué cierto lo que dices. Aunque también era Lorca quien dijo esas palabras que siempre me han sorprendido gratamente (en la Antología de G.D.): "Puede que algún día me guste la poesía mala muchísimo, como me gusta (como nos gusta) hoy la música mala con locura." Es un canto a la libertad. Aunque me temo que una cosa es la música mala, o la novela mala, o la poesía mala, y otra muy diferente la televisión perversa, que de eso es justamente de lo que estamos hablando. De pura perversión. Por otro lado no conozco el ensayo que citas pero no puedo estar más de acuerdo con esa apreciación: la propia izquierda tiene la culpa de muchas cosas. Así es en todo: muchas veces la propia izquierda, con esos miedos y esos remilgos, es quien acaba generando buena parte del desorden que termina llevando, a la postre, a que ganen de calle las derechas más naftalínicicas (sorry por el neologismo). Gracias por esos apuntes.

Miguel Angel, sé que eras frecuentador del programa del 33 Karakia, interesante proyecto integrador que consistía en conocer las diferentes culturas que nos rodean a partir de su gastronomía. Me había propuesto celebrar también ese programa desde el blog pero no encontré videos en youtube. Programas como ese son a los que te refieres, supongo. De todas formas me acuerdo a veces de Lope cuando hablando de las comedias decía aquello de que "Como las paga el vulgo es justo/ hablarle en necio para darle gusto". Algo así ocurre con la tele, efectivamente. Respecto al vídeo de la monja T.Forcada, es cierto que era muy interesante. Y bueno, ese final era glorioso, es verdad. Ayer justamente vi otro vídeo de la sor en que se define como feminista y pro-abortista. Lo que pensé es que la tía es genial, tan genial que lo que no acabo de comprender es que se haya hecho monja. Abrazos.

mariajesusparadela ha dit...

Yo también veo a mi paisano, rodeado de mujeres, entre las que hay renovaciones periódicas, salvo las tres de siempre. Y, evidentemente, te lo habrás pasado de miedo con la bromita a intereconomía (ya oí el vídeo de las bolsas)
Cuánto mejor nos iría si en todas las cadenas compitieran para ser ocurrentes y no por el morbo...

mariajesusparadela ha dit...

Gracias, Ramón por tu nueva visita a mi casa. (ya habrás notado que en vez de contestar los comentarios en mi casa, vengo a la vuestra, a saludaros)

Susana ha dit...

Ramon, como sabes bien, soy entusiasta de Wyoming. El vídeo que has colgado de los bancos no tiene desperdicio; y de paso nos recuerda que hace dos días ganaban lo nunca visto, para que ahora en la mayor parte de los gobiernos les guarden presupuesto para echarles una manita...

Wyoming tiene además la ventaja de ofrecernos aquellas otras noticias que no ocupan grandes portadas pero que nos reflejan cómo funciona nuestro mundo.

Buenafuente me parece más humor 'gratuito', con menos contenido. Pero vaya, por el horario tampoco es que lo vea en demasiadas ocasiones.

En cuanto a la televisión del pasado, la verdad es que es triste,con la izquierdas, con las derechas... Excepto en la época de Pilar Miró (de la que se nutre casi exclusivamente mi colección de vídeos) es vergonzoso ese aire a lo mama-chicho que nos embrutece (desde mi punto de vista, también en el caso de TV3: menos muslo y pechuga pero de un políticamente correcto aburguesado que me da casi casi las mismas arcadas).

Siempre he pensado que eso de que es la tele actual es lo que pide ese ente abstracto llamado 'pueblo' no era del todo cierto: creo que ya me lo habrás oído alguna vez, pero ahora me viene como anillo al dedo... Cuando era pequeña, todo el mundo veía el viernes noche los documentales de Rodríguez de la Fuente y el sábado (creo) la película y el debate de La Clave (en la UHF, claro). Nadie necesitaba destripar corazones ni similares. El Aquí hay tomate plegó velas por bajadas continuas de audiencia. ¿Cómo pueden seguir con ese mismo argumento en lugar de ofrecer programas de calidad?

Desde luego, Ramon, estoy contigo: bendito Wyoming (aunque estoy de acuerdo con Miguel Ángel que Karakia era muy interesante y que, por supuesto Teresa Forcades es una rara avis que hay que escuchar).

Besos (y no dudes ni un segundo de que ésta es otra entrada trascendente!).