diumenge, 30 d’agost de 2009

CERTEZAS (y II)

Me gustan las series, no seguirlas todas pero sí alguna. Y he de reconocer que en los USA son realmente buenos para este tipo de ficción perfecta formalmente pero de exigencias intelectuales discretas. Y me gusta engancharme a series viejas, porque de esta forma me la bajo entera en la mula y no tengo que esperar pacientemente a la semana siguiente. Pero estas series tan perfectas formalmente tienen una gran pega. De repente, en un episodio, descubres que el protagonista, guapo, blanco, patriota hasta la médula, es además admirador acérrimo de Reagan y su neoliberalismo. O, como en el caso de Lost, mi serie fetiche de este verano, de repente se presenta un tipo en la isla. Ante la duda de si será bueno o malo los protagonistas deciden encerrarlo para prevenirse. Hasta ahí normal. Luego van más allá: deciden hacerlo cantar. Y para ello recurren, cómo no, a la tortura. Uno va pensando, vale, será una crítica narrativa a la tortura, algún guionista concienciado va a presentarnos una historia que sintetice el enorme error que supone la tortura. Pues no. El episodio acaba diciendo, en suma, qué necesaria es la tortura cuando el peligro es tan real.
Sigamos con las certezas del verano. Afiancé algunas antiguas. Como que es posible acusar sin pruebas. Que no pasa nada y que nadie te las pide. Que hay gente que tiene patente de credibilidad. Y que tiene inmunidad frente a sus propias mentiras y actos conspirativos. Que existen seres con voluntad de caudillo por todas partes, dispuestos a salvarte ni que sea a tortas.


Pero también otras certezas dichosas. En Toledo descubrí las yemas de Ávila (Castilla globalizada), riquísimas. En Toledo descubrí también el damasquinado, esa filigrana a base de hilos de oro y metales oxidados. En Santiago la azabachería , esa forma particular de trabajar el azabache hasta arrancarle brillos sorprendentes. Descubrí que en Finisterre se queman botas, que en A Coruña hay casas de cristal, que el plato típico de Bélgica son los mejillones con patatas fritas . Que el chocolate belga tiene tanta o más fama que el suizo. Que el AVE de corta distancia se llama AVANT. Descubrí la música lounge, un pijerío emparentado con el chill-out pero con un mayor tono chic, indudablemente elegante y un aire bailable sin estridencias (para bailar con corbata ellos, con talones afiladísimos ellas). Descubrí finalmente que cuando en Bélgica pides un espresso te dan un vaso de medio litro de café aguado. Y que para poder tomarte allí un café en condiciones tienes que pedirlo con un mantra que no falla, pero que resulta inevitable: a coffee, espresso, short, small, moka, ristretto, enfatizando cada palabra y haciendo con los dedos la señal de "cortito".

Se acabó el verano. La directora (Ella, escalofriante realidad) me espera a la vuelta de la esquina. La certeza definitiva es que, como dice Miguel Ángel, tenemos alma de jubilado.

12 comentaris:

soniabaste ha dit...

Jo vaig per la quinta de Lost, i esta molt be. Ara la posen a la cuatro television. No he observat aixo que dius pero es ben veritat que dels americans te'n pots esperar qualsevol cosa.

marcoshernand555 ha dit...

Un verano movido, sí señor. Lo mejor la bola y el vaso termo. Lo más gris, la serie LOST que me parece malísima. Lo más festivo, la música lounge que es sosísima pero te concedo que para un luch da el pego muchísimo. Lo más heavy, los polvos de MrT. Lo más lamentable: Soraya y sus primos. Lo más exasperante: tomar un café en un país que no sea ni España ni Italia. Lo más rico: las papas fritas (los mejillones pa'ti). Lo más natural: quemar las botas después del camino (me gustó esa entrada). Lo menos natural: los souvenirs de Franco en Toledo, que no los mentas ahora pero estuve por llamar a la oficina de turismo. Y finalmente, lo peor, obviamente, tener que volver.

Susana ha dit...

Ramon, qué buena también esta entrada! Qué entretenida: la empiezo sonriendo y la acabo riendo (con la 'certeza' de Miguel Ángel).

Te iba a preguntar sobre el Lost, que después de ver dos o tres cachitos de capítulos sueltos, no sabía exactamente dónde tenía la habilidad para enganchar a tantísima gente. Pero, la verdad, creo que me has liberado del todo de tener que prestarle atención a la serie. ¿Tortura? Eso ya me supera...

Ay, las acusaciones... Y lo de decir primero "tengo pruebas" y después "las estoy buscando", y decir Diego donde dijo digo y a la inversa, que ya se hacen hasta un lío. Si no fuera porque sé que los van a votar igualmente, por más mamarrachadas que hagan, diría que ellos solos se hacen la anti-propaganda. Qué país éste...

Sobre el 'lounge', he de decirte que en general no coincidimos. A mí me irrita ese componente electrónico que acostumbra a tener (al menos, la que yo he oído). Aun así, he entrado en el link de wikipedia quepropones y me ha dado un ataque de risa: las bebidas que son 'lounge' y las que no (qué poco 'lounge' queda la socorrida birra, diossss), los personajes de tv que se adecúan al universo paralelo de lo 'lounge', las decoraciones... En definitiva, para ser un 'lounge' decente, hay que tener muuuucha pasta, ser soltero con posibles y no comprar jamás en Zara ni comer un menú de barrio. Si odias salir con tacones de aguja y te caen mal los tipos que usan corbata los sábados por la noche, definitivamente, el universo lounge se aleja de tus posibilidades. Vaya por diossss.

En cuanto a descubrimientos en tus viajes, querido Ramon, el café será una birria en Bélgica, pero su chocolate... ainssss. Esos últimos kilos de mi certeza veraniega son culpa tuya!!!!

Muy buena entrada! Mereces un retorno brujeril suave... La solución creo que pasa por imaginarte a tu bruja como la víctima de las torturas de Lost y salvar dos cuestiones de un solo tiro.

Besos!!

Ramon ha dit...

Sonia, els americans tenen molt d'ofici, saben com mantenir la teva atenció. Jo, quan arribo a un moment ideològicament indignant, estic per deixar la sèrie, per no tornar a veure cap altre episodi. De vegades ho han aconseguit i d'altres penso, i a què m'enganxo ara? Em baixo els dos-cents episodis de Médico de familia?

Marcos, cómo me he reído con la valoración que haces. Ya veo que lo que más te impacto fueron los souvenirs de Franco y José Antonio. No fuiste el único. Y si me permites que valore tu valoración diré que lo más brillante ha sido lo de Soraya y sus primos. Y lo peor, sí, volver el día 1. Saludos.

Susana, corazón! El ejemplo que pongo de uno de un personaje que de repente tiene la foto de Reagan en el despacho no es de Lost, es de uno de los CSI. En Lost la tortura. Y ya no he visto más series en los últimos diez años. Pero apuesto que en todas dejan caer algo, algún elemento de esa formación del espíritu nacional que tienen ellos. Me repatea ver sus métodos, figúrate.Pero al menos estoy impermeabilizado (espero...). Y lo de usar el método Lost contra la directora, bueno, cómo sois las mujeres de prácticas. El futuro es vuestro, ni lo dudes, jajaja. Muchos besos. Ah, y qué cielo esa niña Elia, ni te imaginas la gracia que nos hizo, era como oirla hablar durante la cena. Muchos besos y reza por mí el día 1.

Irene ha dit...

Pues yo me quedo con los mejillones. Con lo que no me quedo es con la serie Perdidos, me situo en el territorio de Susana, tortura no gracias, despues de tanto tiempo de inquirirme sobre qué tendría que engancha a tantos. Imagino que tendrá otraas cosas, pero es muy violenta por lo poco que he visto.

Ramon ha dit...

Irene, sí que es violenta Perdidos, es lo que menos me gusta, que en cada episodio están los cinco minutos de tortazos de rigor. No me gusta, pero el tema de la tortura fue diferente. No sólo servía para servir el plato diario de violencia sino que además marcaba muchísimo esa implicación ideológica de justificación. Ahí ya, sarpullidos. Por lo demás es francamente amena. Puro pasatiempo, eso sí, como son por otra parte todas estas series. Pero que tampoco se corra la voz que soy una adicto a las series americanas violentas. Digamos que no es el caso ni yo soy el perfil. Gracias por pasarte.

vivaduracel ha dit...

Yo también veo Lost. Estoy bastante de acuerdo con tu análisis, es poco exigente, es puro circo, pero un circo muy bien hecho, francamente ameno que es lo que uno le pide a las series de la tele. Luego otra cosa son las cosas que no me gustan. No me gusta la violencia tan repetida, y no recuerdo el momento tortura pero es verdad que en estas series siempre ves o la coca-cola o algun elemento ideológico del tipo que buenos somos nosotros y que capullos los árabes. Eso claro que me molesta. Pero es que no verías ninguna serie americana, porque la que no te taladra con cosas politicas te taladra con otros elementos del american way of life, que si consumismo, que si culto al cuerpo, que si superficialidad en las relaciones, que si la bandera en cada esquina, que si la santificación del triunfador hecho a sí mismo (a base de pedradas a los demás, aunque eso no lo dicen). En fin, que hay que estar precavido frente a ese tufillo apestoso que otros ni siquiera huelen.
Ah, y la música lounge, horrible, sin paliativos, horrible, puro ruidillo agradable pero nada más. Ideal para las series americanas, jaja.

Ramon ha dit...

Estoy de acuerdo contigo respecto a las series de la tele. Todas tienen algo que chirría a nivel ideológico. Luego tampoco puedo decir que me gusten tanto ni que siga tantas. Tan solo Lost este verano, que está bien.

La música lounge creo que la defines genial. Es agradable pero no creo que apasione a nadie. Es un ruidillo genial para una cena, para una reunión de esas en que nadie sabe bien qué decir. Pero sin pasión, sin energía. Por eso viene tan bien para tenerla de fondo... da el pego como dice Marcos. Saludos.

Laura ha dit...

Bueno, bueno a Lost ni tocármelo, con lo que he disfrutado este verano. Yo no viví la parte de la tortura como una justificación, sino como una muestra de que, en determinadas situaciones, nuestros principios se van a hacer puñetas. Fui fan de los Soprano y no veas el cariño que le cogí a Toni con lo mala bestia que era. En eso consiste una serie buena. (por supuesto, Lost me parece peor, del género entrenimiento, pero tampoco con ideología clara de fondo).
Otra cosa, creo que en este blog hay mucha gente de la enseñanza, que se les acaban los dos meses de vacaciones (de verano) y protestan. Tendrán morro.

MARIEL ha dit...

Ramón, me salvaste de Lost, entonces. En muchos sentidos las series americanas son mejores que las películas, con auténticos mecanismos de relojería. ¡Bendita sea la mula que nos permite tenerlas en continuado! - me cuesta mucho seguir algo en tele a un horario fijo y tengo recortes mentales de varias series, todas de madrugada y en estado insomne. Me gustaron mucho las dos temporadas que se hicieron hasta ahora de Damages, con Glenn Close. En realidad me rindo ante Glenn Close; me imanta verla. Si pesco Atracción Fatal en la tele (que sí, es moralina barata, es malísima) no puedo resistirme a los encantos de Alex Forrester, aunque haya visto mil veces cada escena (incluida aquella donde se pucherea el conejo).

No soporto, no soporto la música lounge y sus derivados (la "persona lounge"). Supuestamente plural, diversa e inocua, como la posmodernidad, es la falta de pasión en términos musicales (y su correlato político de vaciamiento de identidad). Para tenerla de fondo está bien, pero cuando empezás a tirar de la cuerda y se ven las fisuras ...

Me encantan estas entradas, las leo sonriente de principio a fin.

Besos, muchos.

Ramon ha dit...

Laura, estoy muy enganchado a Lost pero no me dirás que a veces tiene ese punto violento... que suena siempre a justificación, a mí no me sonó tanto a principios que las circunstancias mandan a hacer puñetas, sino a circunstancias que obligan a tomar decisiones contundentes, qué miedo. Pero bueno, no le demos más vueltas al tema. Me encanta que hayas escrito. Y lo de gente que se dedica a la enseñanza en este blog, no sé, creo que no... Y a los que sí, deja que nos quejemos un poco, mujer, jeje... Besos.

Mariel, creo que defines tan bien la música lounge, y la gente lounge. Le falta pasión, es la corrección absoluta. Y la gente, pues sí, mera fachada. Un producto de su tiempo descreído. Pero bueno, sí que dije que llenaba una cena de forma agradable. Lo que no dije es que me gustara. Mira, sabrás que adoro la ópera. Pues bien, en una cena en casa nunca pongo ópera, porque no sirve. Esos agudos distorsionan el ambiente, que se supone relajado y proclive a la conversación. Y el lounge, evidentemente, sí sirve para eso, para una cena, de agradable ruidillo de fondo. No dije nunca que me gustara. Es la típica música que a nadie gusta y a nadie disgusta. Gracias siempre por estar ahí.

Ana Rodríguez Fischer ha dit...

¡Vaya! y Yo que he vuelto con el propósito de desengancharme. Porque me apuntaba a "El Comisario", "Vent del Plá", "Hospital Central" o lo que tocase (años ha, "Los Serrano", "Cuéntame..."... vomitiva después o "Amar...", insoportable ahora). Estos días, en verano, "Los misterios de Laura" tenían más interés que los partidos del Barça.
Pero es que no puedo leer -LEER, se entiende- 12 horas diarias, ahora que mis hijos ya e han liberado de segúnqué tiempos muertos.........